Cuñadismo, o el daño que hace el ‘do it yourself’

¿Puedes hacer tus textos y contenidos usando el copywriting en casa? Pros y contras en esto de ser Juan Palomo. 

Ojo con lo de ‘yo me lo guiso, yo me lo como’

Todos tenemos un cuñado. O una cuñada. O algo así. 

Quien dice un cuñado, dice una sobrina. O un amigo ‘que hace webs’. O una prima que escribe muy bien.

En algún momento, todos hemos tirado de algún conocido o conocida más o menos cercano para que nos eche una mano con ‘esto de las redes’. 

O para ‘hacer nuestra web’. 

Y ya ni te cuento si hablamos de escribir. 

—Mi sobrino mayor, que lee mucho y se le da bien escribir. 

No debería darnos reparo reconocerlo. Siempre hay alguien que controla (más o menos) estos temas tan ‘chupaos’  y se ofrece a hacerlo por un módico precio. O incluso gratis.

Y luego pasa lo que pasa. Que la cosa no chuta. Que no hay retorno. Que ‘es mucho tiempo y mucho curro y no funciona’.

¿Realmente debemos dejar aspectos tan importantes de nuestros negocios en manos de alguien que no es experto?

 

Los problemas del do it yourself.

Quizás lo hagas tú mismo. Porque te mola y te defiendes bastante bien. O no, pero no tienes presupuesto.

Sí, el DIY se puso muy de moda en una época. En todos los ámbitos y disciplinas: haz tu propio pan, empapela tú misma la cocina, crea un huerto urbano y come tus propias verduras. O crea tú misma los textos de tu web. 

Pfffff.

Y los domingos por la noche, mientras estás frente a la peli de Netflix le vas dando vueltas a que deberías haber publicado dos o tres veces esta semana en Instagram, pero no te da la vida y se te ha pasado. 

Bueno, la semana que viene lo harás. O no. 

Vas a salto de mata. Y publicas por publicar. Sin estrategia ni objetivos claros. 

Lo mismo pasa con esa web que no acabas de terminar. Tu nuera se encarga del diseño y la programación (porque es joven y es superapañada con estos temas), y tú tienes que ponerte con los textos, pero no acabas de encontrar el momento. Ni la inspiración. 

¿Te suena alguna de estas movidas?

Vengaaaa, seguro que sí!

Quizás he exagerado un poco, aunque las situaciones son muy muy reales. 

Y digo yo… ¿Tú a qué te dedicas? 

Quizás eres abogada. O veterinario. O financiero. O neurocirujana. O yoquesé

Seas lo que seas, ¿te imaginas a alguien haciendo tu trabajo, en plan amateur, porque es superapañao?

Se te ponen los pelos como escarpias solo de pensarlo, ¿no?

No seamos miserables. Miserables, sí. La palabra suena un poco fuerte, pero es así. 

Se trata de reconocer el trabajo de los demás, igual que te gusta que te reconozcan el tuyo. 

Y de dejar cada tema para la persona que es experta en eso. El programador, la diseñadora o la copywriter. Y pagar por ello.

 Ahí me has dao. 

 

El precio justo.

Sé que a veces cuesta ver el valor que tiene crear unos buenos contenidos. Unos textos que enganchen, que conecten, que llamen la atención, ¡y que vendan!

Lo sé. 

Aunque si piensas un poquito, si delegas la creación de tus contenidos a alguien que sepa, podrás usar tus horas en aquello que sabes hacer bien, y facturarlas al precio que se merecen. En vez de dedicarlas (con mucho esfuerzo y no menos cabreo) a escribir si eso no es lo tuyo. 

Por menos de lo que piensas. Y por menos de lo que valen realmente tus horas, contrata a alguien que escriba por ti. Y para ti.  Verás lo que te cunde. Y en muy poco tiempo, lo tendrás más que amortizado. 

Hazme caso. 

Aquí me tienes para estudiar contigo cuál es la mejor fórmula para ayudarte con tus textos. 

 

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